miércoles, 17 de octubre de 2012

UNA POR MAMÁ, OTRA POR PAPÁ…



Hola a todas!

Ya estoy aquí otra vez, un miércoles más, y ya voy teniendo más ideas que mi hermana Beby y otras me vais dando. Esta vez, tras el mensaje desesperado de “anónimo” en el último post que decía que tenía dos hijas y que una comía fatal, he decidido escribir sobre la alimentación y los niños. No tengo muchos datos de su caso en concreto pero yo, como siempre, aportaré mi visión del tema que se basa en un poquito de psicología, un poco de sentido común, otro tanto de instinto y un pelín de consejos y de aprendizaje por observación….

Cuando le empecé a introducir frutas y verduras a mi hijo mayor, la pediatra me dio un papelito con las “instrucciones” para darle de comer los siguientes 12 meses. Lo que más me llamó la atención fueron dos cosas, por un lado una frase en grande y subrayada que ponía EVITAR LA LUCHA EN LAS COMIDAS, y por otro lado su insistencia en que le comprase una trona.

Pues bien, yo le compré una trona evolutiva ( de lo cual ahora me alegro, ya que con 3 años la sigue usando, aunque ahora ya es taburete) y me dispuse a siempre seguir el mismo mismísimo ritual a las comidas… más o menos a las mismas horas, más o menos los mismos pasos… y así lo hice, y comía bien. Eso sí, había una excepción, cuando le cambiase de entorno, no podía esperar el mismo resultado… es decir, si le llevaba a casa de los abuelos o a comer en un restaurante no podía esperar que comiese igual de bien, y no lo iba ni a intentar.

Me centré en esos dos aspectos, crear rutinas y no luchar… más que no luchar, crear un ambiente hiper tranquilo a la hora de comer, dando por sentado que habría días que comería mejor que otros…  el resultado es que tengo dos niños que comen bastante bien… no tengo queja, tienen días como todos, pero en general no tengo queja… y pueden ser más rápidos, menos rápidos, o que de repente digan que algo no les gusta, a lo que respondemos: “si a ti te gusta todo… en esta casa nos gusta todo…” y no le damos más importancia.

Vale, para el caso de “anónimo”, aunque no sé ni siquiera la edad de su hija, si es la mayor de las hermanas o no ( no sé por qué tengo la intuición que es la mayor…), por lo que me transmite en el mensaje, está agobiada por lo mal que come una de sus hija. Y no puede evitar compararla con su otra hija que come bien. Y además, transmite ese agobio en las comidas, y ya ha intentado de todo… ( bueno, estoy hipotetizando un poco pero me lo imagino).

A mí lo que se me ocurre en este caso es que la peque ya ha asumido su papel de comer fatal. Esa es su rutina en realidad, que le pongan un plato delante y la lucha. Forma parte de lo que cree que se espera de ella, de su forma de ser especial y de su hábito diario. Por un lado ser la que come mal la hace diferente, y por otro le otorga atención, aunque sea de la mala, es atención al fin y al cabo. No sé con que humor se enfrenta su mami a la lucha de las comidas, seguramente tensa y de mal humor… pues bien… un conocido mío dice siempre “si haces las cosas de una manera, y no consigues los resultados… cambia la manera de hacer las cosas”. ¿Qué probaría yo?:

-          Ir de super buen rollo a la comida. Aunque sea hacerse un masaje antes pero enfrentarse a esa situación como mami feliz, si es posible cantando, super contenta, con un humor completamente diferente al que suele ser habitual… eso por lo pronto desubicará a la niña. Quizá la aliente para cambiar también su actitud.

-          Ir a la compra con la peque y luego cocinar con ella su comida. Les encanta comer lo que han cocinado, les encanta hacer tareas de ese tipo, sentirse mayores, sentirse productivos y útiles. Además es importante que conozcan los alimentos. En otros países es muy habitual dejar que los bebés manipulen la comida e incluso la escojan… que se manchen las manos, que la prueben, que experimenten con ella. Es una forma de romper barreras con la comida, dejar de verla como el enemigo. Ya habrá momentos para enseñar modales.


-          Comer en familia… fundamental, intentarlo al menos un par de veces a la semana. Hacer del momento de la comida algo agradable. No ver la tele, ni jugar ni entretenerse con otras cosas en la mesa.

-          No tirar nunca delante de ellos la comida a la basura. El mensaje que se les da es “la comida, si no se come, es basura…” le quitamos el valor a la comida. Tampoco llenar los platos demasiado… tenemos la tendencia, por el mundo en que vivimos, a la abundancia en todo. No es necesario. En realidad el estómago de un niño es muy pequeño…  lo dilatamos nosotros con platazos enormes. Lo mismo hacemos los adultos… Es preferible ponerles muy poquito en el plato, y luego que repitan o que se complemente la comida con un trozo de pan, una fruta, un lácteo, a que nunca sean capaces de dejar el plato limpio.

-          Premiar con halagos cuando se acaban un plato, cuando comen solitos, cuando prueban algo que no les gusta inicialmente… Mis vecinos deben estar hartos de oírnos “campeones, campeones, oeoeoe…” lo cantamos a pleno pulmón muchas veces.

-          Y desde mi punto de vista, dejar de estar encima… al menos probar unos días a ignorar su mal comportamiento a la hora de la comida, es decir, “no quieres comer?, pues nada, no comes… ni esto ni otra cosa…”, sin mostrar excesivo enfado, y eso sí, sin un premio o pseudopremio a posteriori… es decir que no se levante a ver los dibus, a jugar… que se levante cuando toque aunque no tenga nada en el plato, y a la cama o lo que sea… Cuando ese comportamiento deje de ser especial perderá la gracia para ella. Querrá hacerlo como los demás. Es muy muy difícil conseguir esto último, pero si se consigue, yo creo que una batalla crucial está ganada.  

-          En el peor de los casos, y algo ya más elaborado, un programa de puntos con premios concretos cuando coma sin peleas, sin luchas, se coma todo, pruebe las cosas. Yo, empezaría por lo menos sofisticado, los ejemplos anteriores, y sobretodo a que la actitud en casa hacia el momento comida cambie de terrorífico a un momento de familia feliz.



  Espero que haya sido de utilidad.

      En una semana vuelvo.

      Rosa

4 comentarios:

  1. Hola!aquí escriba una que de pequeña y durante unos cuantos años comió fatal. Di auténticos disgustos en ese sentido, pero es que no tenía nunca hambre...
    Ahora de mayor me como lo mío y lo del de al lado como se descuide...
    De todas formas me parecen consejos muy buenos, aunque a veces de la teoría a la práctica hay un trecho...
    Besos!

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  2. Yo tengo el problema contrario: que toooodo lo come!!!.
    Me encanta esta sección!!!!!!!

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  3. Hola Rosa: gracias por tu comentario1 Tu blog también está muy chulo! Felicidades!Te seguiré encantada!Beatriz

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  4. Muchísimas gracias Rosa, la mayor tiene 3 años y la peque meses. Pero la mayor siempre fue así, una lucha constante, y sólo cena en condiciones cuando en su libreta pone que come mal o regular. Por otro lado, la peque es un saco sin fondo, incluso al introducirle nuevos alimentos, le rechiflaban, si decían de empezar con un gajo, pedía la mandarina entera y lo mismo con trocitos de otras frutas, siempre pide más. Habrá que ponerse manos a la obra con tus consejos para la mayor! Muchas gracias.

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Muchas gracias por pasarte, espero verte de nuevo!!!