miércoles, 3 de octubre de 2012

LAS COMPARACIONES SON REQUETEODIOSAS




Buenos días, la verdad no tenía muy claro de qué hablar hoy, esto de escribir por “obligación”  no es nada fácil… es mucho mejor hacerlo cuando surge la inspiración….

Me he decidido a hablar de las comparaciones.  

Las personas tenemos siempre como una necesidad de compararnos… ayer leía un libro muy interesante de Elsa Punset que se llama “Una mochila para el universo” y ponía un ejemplo muy ilustrativo. Ella decía que en general, no nos pesa tanto lo que ganamos hasta que sabemos lo que cobra el vecino, el compañero, el amigo… y así pasa con muchas otras cosas.

Respecto a los niños, el problema de las comparaciones empieza cuando tienes el segundo hijo. Los niños son taaaaaaan diferentes desde que nacen que es inevitable desde el principio hacer comparaciones, y de alguna forma, es natural y tampoco está tan mal… fomenta los caracteres, las personalidades, la diferenciación… pero ¡¡¡cuidado!!! ¿Cuántas veces hacemos comentarios del tipo…?

  1. Álvaro es buenísimo pero Carmen… duerme fatal y llora todo el día.
  2. Claudia come de todo, pero a Javier no le gusta nada, tarda siglos en comer.
  3. Carlos es muy tranquilo y bueno, pero Palomaaaaaaaa… tiene muchísimo carácter y es una tozuda.

Yo soy la primera que hago estos comentarios a menudo y luego me arrepiento. ¿Por qué? Primero de todo, estamos polarizando, estos comentarios siempre están posicionando a uno de los protagonistas como positivo y a otro como negativo. Aunque no lo digamos abiertamente, (es malo dormir fatal, o llorar todo el día), de alguna manera estamos diciendo que lo otro es lo bueno, por ejemplo que Álvaro es buenísimo pero Carmen no lo es, o no lo es tanto.

Por otro lado, en el tercer ejemplo estamos etiquetando… cuando hablamos de “ser” es algo estable. Es algo, en principio, no modificable… y hay un peligro muy grande con los niños y las etiquetas. Cuando un niño se le dice u oye que es inquieto, o tozudo, o que tiene carácter… cree que es lo que se espera de él, y va a empezar a actuar de esa manera para satisfacer nuestras expectativas. Si se le dice en una ocasión concreta, tampoco nos asustemos, no pasa nada, pero de verdad, hay que intentar evitarlo… comentario del tipo “no seas malo” “eres un pesado” “eres muy torpe” “mira que eres cabezón…” hay que intentar evitarlos y cambiarlos con comentarios de tipo “no hagas eso... (Comportamiento concreto)”, “cuando tengas paciencia y sepas esperar te haré caso”, “tienes que fijarte más para no caerte”,… El tema de las etiquetas da para mucho, ya haremos un post de eso.

Y muchas veces, hacemos las comparaciones sin que estén ellos delante, o estando y creyendo que no las oyen. ¡¡¡Error!!! Cuando saben que están hablando de ellos,… ¡ponen la antena! Siempre, aunque sean muy pequeños… como haríamos cualquiera de nosotros, ¿o no? y si ellos no están delante, es igualmente peligroso hacerlas porque al verbalizarlas nos las creemos más y más y acabamos comportándonos con ellos en base a las diferencias que ya tenemos creadas en nuestra cabeza… o sea, en base a nuestros juicios, limitándoles las posibilidades de cambiar y mejorar.

Mi conclusión es que hay que fomentar las diferencias pero no las comparaciones, no desde el juicio: uno es mejor en esto, y el otro en lo otro…  Este tipo de comparaciones tienen muchas connotaciones negativas y no sólo las propias de la competencia y del ansia de ser mejor que el otro, sino porque generalmente implica un juicio nuestro que les influye y afecta en el desarrollo de su propia personalidad.

Rosa

4 comentarios:

  1. Tienes toda la razón...!!!!
    Yo odio comparar y que me comparen.
    Me gusta ser diferente y admiro a la gente que lo es sin esconderse.
    Todos somos distintos y eso nos hace auténticos.
    Que nadie se empeñe en compararnos, lo más importante es ser felices con nuestras virtudes y nuestros defectos.

    Besos.

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  2. Ay!, pues es un tema que no lo habia pensado en profundidad; lo tendre en cuenta!!!!!!!!!.

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  3. Me parece muy correcto lo que dices. Toda comparación entre niños en plan que, quien o como es mejor nunca será constructivo, aunque, cierto es, que los padres pecamos de esto de forma incosciente. Muchas gracias y un abrazo

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  4. Tienes toda la razón y más... aunque como yo sólo tengo un niño. Qué quieres que te diga que no te puedas imaginar ya... es el rey de la casa !
    Bss,
    Marta

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Muchas gracias por pasarte, espero verte de nuevo!!!